/ capacitación
Liderar equipos,
liderar
emociones
Los desafíos “softs” con los que se
enfrenta quien desea conducir a un
equipo al logro de grandes objetivos.
Psicólogo.
Posgraduado
en
la Universidad de Salamanca,
España. Docente de posgrado
en UCA y IUNIR. Socio Director
de Squadra Consultora. Trabaja
con equipos laborales y deportivos a nivel nacional e
internacional.
Psicóloga. Con estudios de
posgrado en Psicología del
Deporte en la Universidad
Autónoma de Madrid, España y
en laUniversidaddeBuenosAires.
Consultora y capacitadora en Squadra Consultora. Trabaja con
equipos laborales y deportivos a nivel nacional e internacional.
Por Lic. Andrés Dal Lago
Por Lic. Celeste Amichetti
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“Ahora que soy CEO de la Compañía, me pregunto: Qué de todo
lo que aprendí en mi carrera de grado como Administrador
de empresas utilizo en mi día a día”, nos comentaba un cliente
nuestro. “Yo debería ser psicólogo como ustedes”, replicaba.
Lo que él notaba era que en las funciones de “alta gerencia” las
exigencias se centraban mayormente en el manejo de habilidades
de las llamadas “softs” o “blandas”: capacidad de comunicar de
manera motivadora; de corregir y motivar al mismo tiempo; de
hacer que los egos no choquen entre sí y se dispongan al trabajo
en conjunto; etc. Toda su formación académica lo había dotado de
aspectos técnicos, que a ese nivel, cada vez eranmás prescindibles.
De la misma manera le ocurre a un DT de equipos deportivos: a
mayor nivel de jerarquía de sus jugadores, menos deberá enseñar
el juego y muchomás a jugar motivado y pensando en el resto, no
en él mismo. Uno imagina a un DT de selección de básquet, fútbol
o rugby invirtiendo mucho más tiempo en gestionar el ánimo del
vestuario o regular expectativas y establecer logros grupales, que
dando indicaciones de cómo se “patea un tiro libre” o “como se
forma correctamente un scrum”.
En consultoría hablamos, tal como lo expresa Victor Kuppers, del
coeficiente (C+H) x A, siendo C el conocimiento, H las habilidades
y A la actitud. Notemos que el conocimiento y las habilidades son
necesarias.Ahorabien, laCy laHsuman, pero laAmultiplica. Esdecir
que la A, aquello que somos, que nosmotiva, las emociones y todo
lo que es propio de cada uno y que va más allá del conocimiento,
es lo que hace la diferencia. Apuntar al conocimiento y la habilidad
tiene que ver con las fases iniciales del entrenamiento pero
marcaremos la diferencia en el Alto Rendimiento si trabajamos con
la Actitud de cada deportista en particular y del equipo en general.
Pregunta clave
¿Cómo se elijen a los líderes que conducirán a estos EAD? ¿Debe
ser el administrativo de más años y que conoce al sector de
punta a punta? Napoleón siempre resumía su capacidad con una
metáfora: “Soy capaz de calcular cuánto tarda mover una manada
de elefantes del Cairo a París con total exactitud... pero también
tengo la habilidad de hacer que cientas de personas dejen todo
para hacer eso”. Lo que “El Gran Corso” nos quería transmitir era
que no nos fiemos sólo en la inteligencia, en la habilidad para
pensar, para entender. Ahora, si tenemos a cargo un equipo
exigente debe ser tan importante, o más, demostrar que también
somos competentes para “INFLUIR”, para que los demás actúen de
la manera indicada según lo que hemos comprendido. Conocer la
dirección en la cual ir y generar motivaciones personales fuertes
y verdadero espíritu de equipo para que todos vayan en esa
dirección y por fuerza, ahora, propia.
Entremiedos y egos
Hay muchos estados emocionales que el líder debe gestionar,
pero nos centraremos en dos de ellos, porque así nos lo demuestra
nuestra experiencia como consultores: exceso de confianza y
falta de confianza. Cuando andamos bien, pensamos en nosotros
mismos. Cuando estamos muy asustados, también. Sólo en cierto
estado de equilibrio emocional nos mantenemos abiertos a los
demás, pensamos solidariamente y potenciamos el clima positivo
de colaboración. Ni muy soberbio, ni muy confiado... ni muy
asustado. Sólo influiremos positivamente si nos encontramos en
unestadode equilibrio interno, es decir, si podemos influir nuestros
propios estados emocionales (autocontrol, autoconfianza)
podremos luego influir sobre las emociones de nuestro equipo.
Conclusiones
Está a la vista de todos que un entrenador motivado e influyente
hace a un deportista y a un equipo motivado y con actitud positiva
ante los grandes retos. Como dijo Bill Walton, un ex NBA: “La
motivaciónes unaspectoparticularmente importante enel deporte
porque el más pequeño de los márgenes a menudo diferencia a los
ganadores de los perdedores. Enseñar se trata de crear confianza, de
hacer que las personas se sientanmejor con respecto a loque hacen
y lo que son.” Nuestro trabajo se trata de acompañar a los líderes en
el proceso de detectar talentos, aportando nuestra competencia en
el plano emocional, y dar herramientas para liderar equipos desde
la confianza y la influencia positiva. En definitiva, como dice Pepe
Guardiola, “El Líder es aquel que hace a los otros mejores.”
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