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¿Alcanza con haber sido un gran deportista?

En todo el mundo muchas instituciones siguen eligiendo ex-deportistas para conducirlos, pero la gestión moderna exige herramientas específicas y formación profesional. El desafío de la capacitación dirigencial,

La historia del deporte está llena de ex-deportistas que asumieron cargos dirigenciales. En muchos casos, su experiencia en el campo de juego, su carisma y reconocimiento público les permitió conectar con socios y empleados. Pero con el paso del tiempo, quedó claro que la buena voluntad no basta.​

Repasemos algunos casos que son de público conocimiento:

Daniel Passarella (River Plate):
Ídolo indiscutido como jugador, campeón del mundo en 1978 y referente de una generación, asumió como presidente de River Plate en diciembre de 2009 con la promesa de devolverle al club su grandeza. Sin embargo, su gestión estuvo marcada por decisiones controvertidas, conflictos internos y errores de planificación. En 2011, River descendió de categoría por primera vez en su historia, un hecho que opacó su trayectoria y dejó una huella imborrable en la memoria de los hinchas y más aún en la economía del club. Aunque había llegado con la autoridad de su historia deportiva, su falta de experiencia en gestión y su estilo confrontativo le impidieron articular una conducción eficaz en momentos críticos, dando como resultado uno de los periodo de peor gestión en la institución. Atención Boca.

Carlos Babington (Huracán):
Apodado «El Inglés», fue una gloria de Huracán como jugador y entrenador. Asumió como presidente del club en 2006, con la expectativa de impulsar un proceso de renovación institucional. Durante su gestión logró el ascenso a Primera División en 2007 y protagonizó una destacada campaña en 2009 bajo la dirección técnica de Ángel Cappa, que quedó en la memoria colectiva del fútbol argentino. Sin embargo, su conducción también estuvo atravesada por crisis económicas, dificultades para sostener proyectos a largo plazo y falta de profesionalización en áreas clave. En 2011, Huracán descendió nuevamente, lo que generó fuertes críticas a su modelo de gestión, marcado por la informalidad y la excesiva dependencia del carisma personal.

en el ámbito internacional podemos resaltar:

Michel Platini (Francia – UEFA)

Fue una de las grandes figuras del fútbol mundial en la década de 1980. Ganó tres Balones de Oro consecutivos (1983, 1984 y 1985), fue campeón de Europa con la selección francesa en 1984. Tras su retiro, incursionó en la política deportiva, en 2007 fue elegido presidente de la UEFA y se presentó como una figura modernizadora, con propuestas como el «fair play financiero». Su gestión tuvo aciertos iniciales, pero terminó en escándalo, por pagos sin contratos con J.Blatter, aunque vale decir que en el 2022 fueron absueltos, su intento de acceder a la presidencia de la FIFA fue bloqueado y su carrera dirigencial quedó virtualmente terminada.

Administrar una institución deportiva exige capacidades concretas: presupuestación, planificación estratégica, manejo de conflictos, liderazgo organizacional, conocimientos jurídicos, relaciones institucionales, comunicación digital y sobre todo armar un gran equipo multidisciplinarios . Son múltiples frentes que requieren una formación constante, sobre todo cuando se enfrentan desafíos como la crisis económica, la digitalización de servicios e innovación tecnológica permanente.​

Por suerte, en los últimos años se ha ampliado la oferta de capacitación: desde diplomaturas en gestión deportiva de universidades nacionales, hasta programas impulsados por federaciones o secretarías provinciales. También existen propuestas virtuales de fundaciones, ONGs y consultoras privadas.​

Los clubes que invierten en la formación de sus dirigentes muestran mayor transparencia, retienen más socios, acceden a subsidios con más facilidad y proyectan una imagen más profesional. ¿Es tiempo de institucionalizar esta exigencia como requisito básico para asumir cargos?

Algunos deportistas que asumieron puestos de gestión.

Casos destacados de exdeportistas devenidos en dirigentes:

  • Hugo Porta (Rugby): Considerado uno de los mejores jugadores de rugby de la historia argentina, Porta fue presidente del Club Banco Nación y también se desempeñó como embajador en Sudáfrica y secretario de Deportes de la Nación.
  • Carlos «Camau» Espínola (Yachting): Cuatro veces medallista olímpico en vela, Espínola fue intendente de Corrientes, senador nacional y secretario de Deportes de la Nación.
  • Inés Arrondo (Hockey sobre césped): Integrante de Las Leonas y medallista olímpica, Arrondo se convirtió en la primera mujer en liderar la Secretaría de Deportes de la Nación y preside el ENARD desde 2021.
  • Carlos Mac Allister (Fútbol): Exjugador de Boca Juniors y Argentinos Juniors, Mac Allister fue diputado nacional y secretario de Deportes de la Nación durante la presidencia de Mauricio Macri.
  • Pepe Sánchez (Básquet): Integrante de la Generación Dorada, Sánchez fundó y preside Bahía Basket, un proyecto que combina desarrollo deportivo y educativo. ​
  • Agustín Pichot (Rugby): Excapitán de Los Pumas, Pichot fue vicepresidente de World Rugby y es reconocido por su impulso a la profesionalización del rugby en Argentina.

otros casos más conocidos por el lado de la política

Carlos Reutemann (Automovilismo): Ex piloto de Fórmula 1 y referente del automovilismo nacional, fue senador y gobernador de Santa Fe. Su paso por la política fue más prolongado que su rol como gestor deportivo, aunque siempre se mantuvo vinculado al deporte motor.

Daniel Scioli (Motonáutica): Campeón mundial de motonáutica en los años 80, fue vicepresidente de la Nación Argentina y gobernador de la provincia de Buenos Aires, además de Ministro y ahora Secretario de Turismo y Deporte. Su vinculo con la política lo llevo a crear un club de la nada y llevarlo al nivel más alto de competencia de FUTSAL de AFA, con una infraestructura de primer nivel, que cualquier club desearía tener.

¿Podría existir Villa La Ñata Sporting Club sin Scioli ? En términos deportivos y económicos NO, Si Scioli se retirara completamente del apoyo al club (financiero, institucional y simbólico), es probable que La Ñata tuviera que reducir su escala competitiva y estructura.

Para finalizar, GESTION bajo nuestro punto de vista es cuando se le dota a una institución de herramientas necesaria para que esta pueda generar sus recursos de manera autónoma genuina sin aportes de mecenas que generen crecimiento de manera artificial, siendo que el día que se quite ese apoyo la institución no se podrá sostener.

Para una próxima nota podemos analizar el Boca de Riquelme o el Estudiantes de Verón.