Concesión en los clubes:
¿Pérdida del Control?
La concesión de servicios dentro de los clubes, es uno de los
temas que siempre está presente entre los puntos a debatir en
relación a la gerencia de las instituciones. Y esto tiene que ver
con que a lo largo del tiempo las opiniones son divididas y la
regulación aún no está legislada
no de los puntos sobresalientes en la gerencia de los clubes está
en encontrar un sistema de concesión que beneficie a las institucio-
nes y a los prestadores de servicios, y es justo ahí donde se implanta
el debate: ¿Un club concesionado es una institución que pierde
control?.
Existen objetivos y metas que ocupan un lugar importante en la
agenda de todas las Comisiones Directivas de los clubes, pero que
al necesitar una resolución a largo plazo, se terminan perdiendo
entre las preocupaciones diarias que representa el gestionar un
club y la complejidad que de ello resulta. Es el caso de la prestación
de algunos servicios, como la docencia deportiva, el buffet, las
piletas, entre otros, que resultan indispensables a la hora de desarro-
llar un orden de trabajo.
Es así, que el tema de la concesión de servicios es un punto a revisar
en el sistema de trabajo, porque “más allá de la cuestión económica,
que si se desarrolla correctamente es beneficioso para todos; el
punto está en la prestación del servicio de enseñanza, que no está
mal que también se tome como un negocio, siempre que haya un
control sobre la calidad del servicio brindado. Un club debe tener
conocimiento sobre el monto cobrado, que esté dentro del canon
del mercado y a su vez llevar una visión de la calidad de la presta-
ción, no sólo para que sea el correcto, sino para que sea acorde a lo
recaudado”, aseguró un experimentado profesional del deporte de
los clubes de Rosario, y agregó que de esta manera las instituciones
pueden mantener una visión más integral de la institución.
Pero, ¿cuál es entonces el problema? Que en un gran porcentaje,
las concesiones de los clubes quedan en manos del prestador del
servicio (profesores de diversas disciplinas, quienes manejan el
buffet o la pileta) y las instituciones sólo regulan el canon que éstos
pagan por la prestación que realizan dentro de las instalaciones. Es
decir, controlan que se realice en tiempo y forma el pago de alquiler.
Con esto, muchas veces se producen dos grandes problemas: El
descontrol de la calidad de servicio y las trabas legales que aparecen
en cuanto a la relación servicio y contrato con las instituciones, ya
que a través de ella, se genera una relación laboral con los emplea-
dos de la concesión, que por espacio y desarrollo, terminan siendo
trabajadores del club.
Así, y unificando dos puntos que parecen estar lejos uno del otro,
podría decirse que en conclusión, en un contrato de concesión en
el que el club brinda un espacio para que un empleado preste un
servicio, se desarrolla una relación que por el momento presenta un
vacío legal dentro de la legislación actual.
De este modo, y para tomar como referencia a alguien que esté
dentro del ámbito de los clubes, Gerencia Deportiva se acercó a la
Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateurs (AREDA), y
uno de sus representantes explicó: “Este contrato tiene que estar
bien hecho, y salvando las cuestiones que emergen de una relación
locativa; porque los empleados de la concesión son trabajadores
del club. Entonces -por citar un ejemplo-, si en determinado
momento un mozo sufre un accidente y el dueño de la concesión
no responde por éste, la responsabilidad es del club, y el club sí
tiene patrimonio que perder”.
Pero esto no es todo, porque en el caso de los locadores de
servicio “los profes, ingresan a las instituciones como monotri-
butistas, por lo cual deben facturarle a la entidad todos los
meses el trabajo, en función de lo que le pagan a él -en una
relación un poco especial, que con el tiempo se transforma en
laboral-, y cuando hay una ruptura en este tipo de acuerdo, se
generan los juicios laborales, porque las condiciones de trabajo
en las que se desarrolla la actividad no son las mejores, y es allí
donde se presenta el gran problema desde lo económico,
porque el resarcimiento de esto implica un gasto muy grande”,
aseveró.
Muchos interrogantes giran en torno a este tema, que día a día
queda desplazado por la urgencia de inconvenientes a resolver
en el manejo cotidiano de los clubes, y que termina generando
un vacío legal, que a la larga se convierte en un problema para
las instituciones y sus dirigentes, que pueden terminar perdien-
do el control de uno de los espacios más que importantes en la
vida de estos establecimientos.
/ Administración
U
Ayelén Fernández Landeira
EL FÚTBOL ES PASIÓN